Una colección de escritorio que rinde homenaje al diseño colombiano y a la emoción de los objetos cotidianos. Inspirada en la tradición caribeña, combina artesanía y estética contemporánea en piezas como un soporte, un archivador y un tablero tejido. Madera, aluminio y PVC dialogan para crear objetos funcionales y duraderos que transforman el trabajo diario en una experiencia de memoria, identidad y diseño consciente.
Este proyecto surge como una invitación a redescubrir el vínculo entre los objetos cotidianos y nuestras raíces emocionales. Inspirados por Tucurinca, una marca colombiana que recupera técnicas tradicionales del Caribe para aplicarlas al diseño contemporáneo, nos embarcamos en la creación de una colección de escritorio con valor simbólico. El objetivo no era solo diseñar piezas útiles, sino también transmitir recuerdos, cultura e identidad.
El punto de partida fue entender cómo el diseño puede tocar fibras emocionales. Colores como el azul, el naranja y el beige fueron seleccionados por su significado emocional: calma, alegría, permanencia. Estos tonos, junto a los patrones tejidos y los materiales nobles, crean un lenguaje visual que evoca la calidez del hogar y la memoria de lo artesanal.
Al escoger materiales como la madera de roble, el aluminio reciclable y el cordón de PVC, también buscamos un equilibrio entre lo natural y lo industrial, reflejando la fusión de pasado y presente que caracteriza a la marca. El resultado es una colección pensada para personas que valoran lo auténtico, lo hecho a mano y el diseño con historia. Esta es la historia de cómo un proyecto de escritorio puede convertirse en una experiencia emocional.
La colección está compuesta por tres piezas clave: un soporte de portátil, un archivador y un tablero organizador tejido. Cada una fue pensada para cumplir una función práctica, pero también para despertar sensaciones y formar parte activa del espacio personal del usuario. A través del diseño, buscamos transformar el escritorio en un lugar con alma.
El soporte de portátil combina una estructura de aluminio con piezas de madera de roble. Su diseño ergonómico mejora la postura mientras que el tejido de PVC añade textura visual y simbólica. El archivador, por su parte, fusiona madera, aluminio y PVC en un objeto sólido y estético. Es ligero, funcional y ofrece un guiño al trabajo artesanal en cada detalle.
El tablero organizador se teje manualmente sobre una estructura de aluminio, permitiendo que se cuelgue como una pieza decorativa y útil a la vez. Sirve como espacio flexible para colgar o sujetar objetos de trabajo o inspiración.
Más allá de sus funciones, estas piezas están pensadas para personas que valoran la originalidad, la cultura y lo hecho con intención. Son objetos que narran historias, que celebran la artesanía y que convierten el acto de trabajar en una experiencia más cercana, humana y estética.
La elección de materiales y técnicas de fabricación fue fundamental para mantener la coherencia entre diseño, sostenibilidad y valores culturales. Optamos por el cordón de PVC por su durabilidad, flexibilidad y capacidad para ser reciclado. En los tres productos, este material aporta resistencia y una estética tejida que representa tradición adaptada al presente.
La madera de roble fue elegida por su solidez y calidez visual, mientras que el aluminio aporta ligereza y resistencia a la corrosión. El proceso de fabricación fue artesanal en todas sus etapas: corte y tratamiento de la madera, soldadura TIG/MIG para las estructuras metálicas, y tejido manual con acabado mate.
Cada pieza se desarrolló considerando criterios ergonómicos y normativas europeas sobre mobiliario y salud ocupacional. También se realizaron ajustes en el diseño, como la posible implementación de diferentes ángulos en el soporte de portátil o versiones por tallas para distintos tipos de usuarios.
Este enfoque garantiza productos de alta calidad, diseñados para durar y adaptarse al estilo de vida moderno. Más allá de su uso funcional, cada objeto reafirma la importancia de un diseño consciente: que no solo responde a necesidades, sino que también respeta el entorno y celebra las raíces de quienes lo crean.